Mientras escribo esto, mi yo más organizado y tímido me dice que debería estar escribiéndolo en un word para luego tirarlo en una carpeta que nadie leerá. Tal vez yo lo lea en un par de meses pero no creo que desahogarse funcione así.
Desahogarse es vomitar. Sacar lo que no puedes cargar tú misma y tirarlo para que no te dañe más. Es cierto que escribir en un word/diario parece el equivalente a vomitar tu desayuno en el baño de la facultad o en una fiesta pero no es así. Es todo lo contrario. Es casi como vomitarlo en un tupper y guardarlo bajo la cama, para que en un tiempo yo misma lo encuentre mientras intento limpiar mi cama. ¡Es casi como vomitarte encima! Yo me odio pero no tanto como para vomitarme encima.
Así que, necesito tirarlo fuera de mi. He pensado mucho en dónde tirarlo. Tal vez para ti sea algo sencillo de decidir pero para mi ha sido más complicado de lo que quiero admitir. Primero pensé en mi perfil de facebook. Es la forma más sencilla de desahogarme y saber que no lo estoy guardando bajo mi cama. Pero me di cuenta que no quiero que mi perfil de facebook sea más personal de lo que inevitablemente es. Ya me di cuenta de mi necesidad de tener a alguien leyéndome, mirándome (aunque nos separe una máquina) y que esa mirada de alguna forma confirme mi existencia... pero también sé que no quiero que nadie me conozca más de lo que yo esté dispuesta a que me conozcan. Por eso facebook no funciona. Mi nombre y apellido está en enormes letras al entrar a mi perfil y no. No funciona. Nadie quiere vomitar encima de un amigo que después tendrás que ver en clases. Tuve otras opciones en mente pero no quiero aburrirte. Yo me aburro recordándolas. Es más, ya estoy aburrida.
Al punto. Pequeña yo (que quizás seas la única que leerá esto en un tiempo) y quien sea que algún día se tope con este tiradero: voy a desahogarme aquí y ahora. Ahora mismo tengo mucho que quiero contar, pero estoy mi cansancio es más que mi necesidad de hablar. Supongo que solo escucharé una canción.